Un día juró cumplir los principios de Acción Nacional, su partido. Escaló habilidosamente en la estructura y llegó a ser secretario de Procesos Electorales del comité regional del PAN en el DF. Aprovechó este cargo para favorecer a un amigo al que su esposa asesoraba y convertirlo en candidato único a la jefatura Delegacional en Benito Juárez.
Se asoció con tres consultores en cuestiones electorales y fundó con ellos en secreto una empresa, Cuarto de Guerra S.C., de la que es socio administrador. La consultoría quedó constituida cuatro días antes de que se iniciara el gobierno delegacional de Germán de la Garza, el amigo al que favoreció aprovechando su puesto para convertirlo en candidato único y que ganó la elección del 6 de julio de 2006. De la Garza, buen pagador de favores, juntó para él dos direcciones generales y lo hizo director general de Desarrollo Social y Participación Ciudadana de la delegación Benito Juárez. Asumió este cargo, por el que gana más de 90 mil pesos mensuales, mientras su empresa asesoraba al candidato socialista a la presidencia de Ecuador, Rafael Correa.
Cuarto de Guerra, S.C. tiene un sitio en Internet. Ahí aparecen los objetivos y servicios de la empresa. También los nombres y las fotos de tres de los socios. El cuarto socio, se oculta hasta la fecha. Lo descubrió el periódico zonal “Libre en el Sur” al investigar en el registro Público de la Propiedad y del Comercio del DF. En esa página presumieron el triunfo de su cliente Correa en Ecuador, en noviembre de 2006. Ahora presumen también la victoria del perredista Leonel Godoy para la gubernatura de Michoacán, gracias a la asesoría de Cuarto de Guerra, S.C., que ayudó a revertir “la guerra sucia del PAN”.
El panista que juró cumplir los principios de Acción Nacional y que cobra por asesorar a socialistas y perredistas se llama Bernardo Lartigue Contreras. Hoy aspira a ocupar la jefatura delegacional en 2009 o impulsar a su mujer, la diputada local Paula Soto, a alcanzar ese cargo. El año pasado ayudó a que su partido perdiera la gubernatura en el estado natal del presidente Felipe Calderón, luego de ir más de 12 puntos arriba en las preferencias electorales. Eso se llama traición. No sería raro que incluso pasara información electoral interna del PAN para afinar la estrategia de campaña del PRD, lo que explicaría en mucho la sorprendente voltereta en los resultados.
Habría que preguntarle a Lartigue Contreras dónde están sus lealtades. Con el PAN, cuyos principios juró cumplir, evidentemente no. ¿Están con Germán de la Garza? ¿O con sus socios ocultos? ¿Con su esposa precandidata? ¿Con el poder? ¿O con la lana? Válgame. ofrancisco6@aol.com