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| Entre dos templos |
| Ahora recortada, la emblemática calle Parroquia que cruza de poniente a oriente la colonia Del valle Sur (desde Galerías Insurgentes pasa por avenida Coyoacán, Amores, Gabriel Mancera y Universidad), fue originalmente un largo camino que conectaba a los dos templos franciscanos m ás antiguos de la Nueva España: el de Santo Domingo de Guzmán, en Mixcoac, y el de Santa Cruz de Jerusalén (Atoyac), ubicado en lo que hoy es avenida Cuauhtémoc, a unos pasos de los
edificios delegacionales. Por eso, cuando en el siglo XVII fue ampliada por los propios franciscanos, se le dio el nombre de Calzada de las Parroquias. |
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Atoyac y Mixcoac
pertenecían, a la llegada
de los españoles, al dominio
de Coyoacán, que rendía
tributo a los aztecas. Tras la
conquista, algunos nombres
de pueblos fueron aumentados
con nomenclatura de
santos. Santa Cruz fue el
primer templo que erigieron
los franciscanos, en el año
1564. Ahí se venera al Señor
Santiago y al Señor de la Preciosa
Sangre, y se guardan
en una cruz tres reliquias de
la Santa Cruz de Jerusalén
en la que Jesús fue sacrificado,
además de la fracción
de la “Roca de la agonía” del
Huerto de los Olivos sobre
la que oró y sudó sangre. En
Santo Domingo de Guzmán se esconde un tesoro que
pocos conocen, prodigio de
oro y maderas preciosas: la
capilla de Nuestra Señora
del Rayo. La imagen de la
Virgen María –flanqueada por
las de San José y San Francisco—
se haya en el centro
de un ambiente de matices
ocres que subrayan la belleza
de su rostro, enmarcado
todo ello en las caobas que
asoman entre la saturación
barroca de la lámina de oro
en los retablos, altares y
cúpula. Algo digno de admirarse
y de sentirse.  |
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