4 de febrero. En tanto que el hermano Pedro Francisco Escamilla Sánchez, director del Instituto México Secundaria, era despedido por la comunidad marista de México con dos misas de cuerpo presente en la capilla de la Quinta Soledad, en Tlalpan, las autoridades judiciales iniciaron una investigación en torno al supuesto fraude de 10 millones de pesos denunciado por el religioso en una carta póstuma.
Escamilla Sánchez fue encontrado muerto el martes pasado adentro de su habitación ubicada en una casa que se encuentra dentro del Instituto México Secundaria en la colonia Santa Cruz Atoyac, delegación Benito Juárez, donde pernoctan los religiosos maristas. Aparentemente se disparó un tiro en la sien con una pistola calibre 9 milímetros.
Según fuentes de la PJDF, Escamilla Sánchez ya había hecho del conocimiento de sus superiores el presunto ilícito perpetrado por profesores y directivos del colegio. Sin embargo, fuentes cercanas a la investigación revelaron además que hasta el momento ninguna autoridad marista o funcionario del Instituto México han informado tener conocimiento del fraude que Escamilla Sánchez aseguró se había cometido en la institución.
Familiares suyos aseguran que el hermano marista había recibido amenazas telefónicas desde hace un par de meses. En esas llamadas le habrían advertido que iban a desprestigiarlo.
Investigadores aseguraron que aún no se ha determinado si la investigación por un presunto fraude en el Instituto México se seguirá de oficio o se esperará a que alguna persona acuda a realizar alguna denuncia ante el Ministerio Público. “No hay pronunciamiento alguno por parte de algún miembro de la comunidad marista, se analiza si se seguirá de oficio o si se esperará que haya una denuncia, no hay ningún documento solo su dicho (del occiso) en papel que dejó como recado póstumo”, adelantó una fuente.
Dentro de su habitación la Policía de Investigación localizó una carta póstuma donde Escamilla culpa a colaboradores y maestros de la escuela de participar en un fraude millonario y señala que recibió amenazas de muerte contra su familia. Las indagatorias apuntan a que el directivo del Instituto México presentaba un fuerte estado depresivo, aunque se desconoce si padecía alguna enfermedad física.