Estimados amigos:
En días pasados acudí a innumerables espacios de dialogo con muchos de ustedes. Siempre, en todo momento, por escrito o de viva voz he manifestado que la contienda electoral por venir requiere unidad. La unidad no llega sola, no se compra, ni se vende; se trabaja, se construye, se conquista. No es una concesión o un capricho, es simplemente, una manifestación de voluntad. La unidad es el rostro de varias virtudes personales y colectivas que se muestran en acciones concretas.
El PAN me ha enseñado en casi veinticinco años de militancia, que sólo unidos podemos salir adelante. En aquellos aciagos años de lucha cuando todo eran sombras para nosotros, fue la unidad la que pudo sacar adelante la lucha contra el monstruo de mil cabezas que enfrentábamos. La paradoja era que al no tener nada, lo teníamos todo. Lo común entre todos era la necesidad de ayudar. Era la feria de virtudes humanas que juntas proveyeron lo que en las manos no teníamos.
Hoy, que las circunstancias nos colocan bajo otras condiciones, debemos redoblar nuestra voluntad de mantenernos unidos. Yo quiero, siempre lo he dicho, ser factor para generar esa unidad. En los últimos días he revisado, junto con amigos, colaboradores y compañeros de partido las condiciones para competir, de nueva cuenta, por un cargo de elección popular. La conclusión es que, habiendo las posibilidades de triunfo, consideramos más apropiado declinar esa legítima aspiración y apoyar a alguien más.
Por fortuna, también he aprendido a no condicionar mi voluntad de servir a ninguna aspiración personal, por legítima que sea. Se por convicción que el bien común y la justicia social no están bajo la concesión de un cargo o una posición de poder. Soy hombre de fe, y creo que todo lo que sucede tiene una causa y un porqué. Quien quiere servir, lo hace siempre. Por eso, renuevo frente a quienes confían en mí el compromiso de seguir luchando por construir una mejor ciudad y un mejor país. Siempre con el firme propósito de dejar este mundo en mejores condiciones de cómo nuestros padres nos lo han heredado.
Debo reconocer el esfuerzo de muchos amigos, compañeros, y mi familia, que con profunda convicción han trabajado en esto. Estoy consciente del compromiso que he adquirido con todos y no pienso dejar de servir. A todos mi agradecimiento y consideración. A los militantes que me ofrecieron su apoyo y creyeron en mi les aprecio enormemente su confianza y me comprometo a seguir contribuyendo a tener una mejor ciudad y un mejor país.