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Mariloli Fuster: 40 años de empresaria y activista de causas vecinales |
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Sonia Peña Ortiz |
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María de Dolores Fuster, conocida cariñosamente entre vecinos de Benito Juárez como Mariloli, cumple 40 años como empresaria y líder comprometida de las causas vecinales de esta demarcación. Ella ha dado batallas lo mismo contra la tala indiscriminada de árboles que contra las construcciones irregulares. Hoy es reconocida por su tenacidad frente a los abusos cometidos durante la gestión del exdelegado Germán de la Garza.
En 1969, a raíz de la construcción de la línea 3 del metro, Fuster, en compañía de su madre, decidió instalar una tienda de regalos y ropa adicional a las que ya tenía su familia en Naravarte, pero por azares del destino la renta del local se canceló. Poco después supo del edificio recién inaugurado en San Antonio 179, donde finalmente se abrió la Boutique Mari Loli el 15 de noviembre de 1969. “Nosotros fuimos los primeros en habitar el edificio, era una hermosa calle con camellón y de doble sentido, como también lo era Patriotismo; pasaba por aquí el trolebús”, recuerda emocionada. “Ya estaba la Plaza de Toros México y recuerdo que en el Estadio Azul se jugaba futbol americano; nos tocó muchas veces ver los partidos Universidad-Poli. Así vivimos hasta 1979, cuando el profesor Carlos Hank González, entonces regente de la ciudad, puso los ejes viales. Luego se vinieron todas las obras fuertes, estas vialidades, (como el segundo piso y el distribuidor de San Antonio).
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Como vecina de Narvarte, Fuster fundó la asociación Vecinos Unidos por Narvarte; pero su compromiso no se ha limitado a esa colonia, pues se ha unido a las causas de los residentes de otras colonias, como Del Valle, San Pedro de los Pinos, Nochebuena, Mixcoac y, por supuesto, Nápoles, a cuyas orillas se encuentra su boutique que acaba de cumplir 40 años. Así, ha enfrentado en los últimos tiempos los problemas viales y ambientales provocados por el Metrobús y la pretensión gubernamental de retirar palmeras y árboles de la avenida Cumbres de Maltrata y la glorieta de Vértiz. Con vecinos de toda la demarcación, denunció la tala de más de 10 mil árboles durante la gestión de De la Garza y se sumó con ahínco a la asociación Vecinos del Parque Hundido, que ha emprendido recientemente la batalla contra presuntas construcciones irregulares en Extremadura Insurgentes.
También ha dado su apoyo a los vecinos de San Pedro de los Pinos que se opusieron a la perforación de un nuevo pozo hidráulico, que ya se construye, para extraer más agua del subsuelo, y se ha solidarizado con Pablo Gorgé, líder de Amigos del Parque de San Lorenzo, organización que impidió la perforación de otro pozo en ese parque de Tlacoquemécatl del Valle, pretendida por el Gobierno del DF con el apoyo incondicional de De la Garza. “Nos ha tocado la suerte de participar con las autoridades desde Jiménez San Pedro. Vimos pasar a muchos delegados; hicimos muy buenas amistades con Emilio Chuayfett, Kena Moreno, Esperanza Gómez Mont, Roberto Ortega Lomelí, con el mismo doctor (Ricardo) Pascoe, con Pepe Espina y Fadlala (Akabani)”, cuenta Mariloli sin incluir en la lista a Germán de la Garza.
A lo largo de los años, dice, ha visto desfilar por su tienda a “personas que primero eran simples mortales y después estrellas inalcanzables, como el gobernador de Puebla, Pepe Mora, que fue vecino nuestro en Narvarte, con el que salíamos a jugar a la cuadra; también el licenciado Arturo Romo, quien era líder sindical de la CTM y luego fue gobernador de Aguascalientes, su esposa fue cliente de aquí”. A su tienda, recuerda, también llegó la primera pareja de Raúl Velasco, la actriz y violinista Olga Breeskin. “Incluso vestimos a las integrantes del Ballet de Amalia Hernández”, cuenta orgullosa.
El interés de Fuster en participar en la representación vecinal surgió al ver que había injusticia “y que yo conocía gente que nos podía ayudar, que eran los clientes de la tienda; me dieron ganas de ser el puente para tratar de evitar que las cosas se fueran para abajo. Tuve las puertas abiertas por la relación que mantenía con la autoridad”. Fue ese vínculo el que la llevó a enfrentar una de las experiencias más dramáticas de su vida. El 20 de septiembre de 1985, Mariloli trabajó voluntariamente en el Hospital Juárez apoyando a heridos y damnificados tras el terremoto que sacudió a la ciudad, “pero nos sacó el Ejército por el riesgo que corríamos”. Con la inquietud de auxiliar a la demás población afectada, el 20 de septiembre buscó a la entonces delegada María Eugenia Moreno, Kena, quien le pidió que se quedara a cargo de los 120 refugiados que permanecían en el gimnasio de la Delegación. “Fue entonces cuando llegó el segundo temblor; se fue la luz, todo rechinaba, se cayó una viga que no dañó a nadie. Toda la gente comenzó a gritar, algunos se desmayaron, los niños se espantaron, y tuve que tranquilizarlos a todos para evitar que salieran corriendo del lugar. La verdad fue uno de los peores sustos de mi vida”.
A los 57 años de edad, María de Dolores Fuster reflexiona que desde muy pequeña “me enseñaron a ayudar al prójimo y amar a la tierra, y estas cuatro décadas me han permitido conocer gente linda que me ha ayudado en mis ideales, no sólo personales, sino y sobre todo, los que tienen que ver con el beneficio para mi comunidad”. Al festejo de su tienda, celebrado el jueves 19, acudieron grandes amigos y clientas que aún conserva desde el día en que la inauguró. Es que Mariloli es también una estrella, pero afortunadamente alcanzable.
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